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Adiós a cargadores USB: la UE revoluciona la conexión

La Unión Europea obliga que todos los cargadores vendidos en la UE incluyan al menos un puerto USB-C. El objetivo es que un mismo conector sirva para móviles, tabletas y otros aparatos. USB-C es reversible. Se enchufa igual por cualquier lado. Puede transmitir datos y corriente al mismo tiempo. Eso permite carga más rápida si el cargador y el cable lo soportan.

Esta norma afecta a cargadores nuevos que se pongan a la venta en la UE. Los cargadores viejos siguen funcionando y no hace falta tirarlos. Muchos fabricantes mantendrán puertos USB-A o incluirán adaptadores para compatibilidad con equipos antiguos.

Al comprar, fíjate en tres cosas técnicas explicadas de forma sencilla. Potencia (vatios, W): indica la velocidad de carga. Más vatios = carga más rápida y capacidad para cargar portátiles. Power Delivery (PD): es un protocolo que negocia cuánta energía dar al dispositivo. Si lo admite, la carga es más eficiente. Calidad del cable: debe soportar la corriente indicada; un cable malo puede limitar la velocidad o calentarse.

Otros consejos simples. Mira las etiquetas del cargador para ver voltaje y amperaje. Prefiere productos con certificación o buenas reseñas. Evita cargadores y cables muy baratos y sin marca conocida.

La medida busca menos cargadores distintos y menos residuos electrónicos. También facilita usar un único cargador para varios dispositivos. Guarda tu cargador antiguo hasta comprobar que el nuevo funciona con todos tus aparatos.